El cálido encanto de las gemas amarillas

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Collar Sun Drop de citrino

El amarillo es intrínsecamente alegre, optimista. Es el sol, la luz, y la calidez. Por algo en la tradición académica se le asocia al conocimiento, a la iluminación que produce el saber. En China el amarillo es el color de la alegría, la gloria, y la sabiduría, y ha sido tradicionalmente el color del emperador; de hecho el nombre del legendario primer emperador de China, Huang Ti, significa El Emperador Amarillo. Es además uno de los cuatro colores psicológicos primarios, básico para construir cualquier paleta cromática. Por lo mismo es uno de los colores fundamentales en joyería, y es que más allá del dorado del oro, las gemas amarillas son perfectas para celebrar el verano, o para conservar un poco de su calor durante los meses de frío. A continuación repasamos cuatro de nuestras preferidas.

 Citrino. A pesar de tratarse de un cuarzo, el Citrino es muy escaso, si a eso sumamos su atractivo tono, que va desde un amarillo pálido, hasta un amarillo casi marrón, y la limpia transparencia que ofrecen los ejemplares de buena calidad; es comprensible que se trate de una piedra muy codiciada, y que luce mucho como pieza central en anillos, colgantes, y pendientes. Sus principales yacimientos se encuentran en Rio Grande do sul, Brasil; aunque también se extrae en menores cantidades en Madagascar, Bolivia, Escocia, y España. El color del citrino se debe a impurezas de hierro, y se forma en rocas pegmatitas y yacimientos hidrotermales. Debido a su rareza es muy frecuente que se ofrezcan amatistas que han sido tratadas con calor como citrinos auténticos, ya que a simple vista es muy difícil distinguir uno de otro. El citrino sin embargo tiene un grado de dureza superior a la amatista.

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Pendientes Sunshine de citrinos, diamantes, nácar amarillo, y oro.

 Topacio Amarillo. La presencia de cromo en su estructura es lo que le da el color amarillo al topacio, piedra preciosa cuyos principales yacimientos se encuentran en Brasil, República Checa, Rusia, Afganistán, Sri Lanka, Noruega, o Alemania, entre otros sitios. El matiz más buscado en los topacios amarillos es el conocido como Imperial, que presenta un intenso tono dorado, sumamente cálido, lo que unido a su alta transparencia y refracción lo convierte en una piedra realmente fascinante a la vista. Otra característica interesante de esta gema es su pleocroísmo, es decir, la facultad que presenta para absorber las radiaciones luminosas de distinta manera en función de la dirección de vibración; motivo por el cual su color varía según la perspectiva que lo observemos, o según le incida la luz. Se trata de un mineral de dureza alta (8 en la escala de Mohs), lo que lo protege de ralladuras y desgaste, pero puede partirse con facilidad con un golpe fuerte, por lo que conviene tener cuidado en su uso.

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Topacios amarillos en bruto

 Ámbar. El ámbar es una de los pocos materiales considerados preciosos o semipreciosos de origen orgánico (las perlas, el coral, y el márfil, son otros). Nacido de la resina fosilizada de coníferas como el Pinus succinifera en Europa, y el Hymenaea courbaril en América, suele tener una antigüedad entre 50 y 30 millones de años, y su tono generalmente es dorado. Existen yacimientos de ámbar en muchos puntos del globo, pero sin duda los más importantes son los ubicados al oeste de Kaliningrado, y los de la región báltica; de hecho el “ámbar báltico” goza de gran fama gracias a sus ricos tonos dorados. Una de las características más interesantes del ámbar son las inclusiones que presenta, ya que en el momento de ser segregada la resina atrapaba en su interior desde burbujas de aire, gotas de agua, o motas de polvo, hasta todo tipo de insectos pequeños, que quedan preservados para lo posteridad gracias a la transparencia de su prisión. Para joyería la forma más habitual que se le da al ámbar es la de cabuchón, ya que debido a su baja dureza (2 en la escala Mohs) y características generales de transparencia y refracción, no resulta práctico facetarlo. Un dato curioso es que el ámbar tiene una densidad muy baja, tanto es así que flota en agua salada.

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Ámbar con insecto atrapado en su interior

Diamante amarillo. Para concluir este pequeño repaso, que mejor que la reina de las piedras preciosas, en su variante amarilla; el  diamante. A pesar de que en los diamantes incoloros la presencia de tonos amarillos disminuye su valor, en el momento en que esta presencia cromática se sale de la escala, y sobrepasa el rango Z, los diamantes pasan a ser considerados Fancy, es decir, de color (y aquí cabe prácticamente todo el arcoiris). Dentro de los diamantes Fancy, el amarillo es el segundo color más común, lo que no significa que exista en abundancia, sino todo lo contrario, es el menos inusual, de una especie muy escasa. Su color amarillo se debe a la presencia de nitrógeno, y puede alcanzar tonalidades muy intensas (amarillo canario), las cuáles, combinadas con un tamaño considerable, y una buena transparencia, pueden disparar su precio a niveles estratosféricos, como en el caso del famoso Golden Eye, que fue rematado en 2011 por 2.84 millones de dólares. Como tiene todas las características del diamante, en cuanto a dureza y resistencia, el diamante amarillo puede ser tallado en múltiples formas, y utilizado en prácticamente cualquier pieza de joyería, por eso no es de extrañar que se trate del diamante fancy más popular entre los amantes de la alta joyería.

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Anillo Sunshine con citrino central rodeado de diamantes amarillos